Cuando en el proceso de preparación del libro fui completando la visión del pasado y del presente del régimen de Concierto en las Partes ya comentadas, me di cuenta de que, tras la reflexión realizada, faltaba abordar otra mucho más volátil o etérea. Debía profundizar en el futuro del sistema concertado. Como decía con acierto el genial Woody Allen, “me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Y eso mismo es lo que le va a ocurrir al Concierto.

Pecando quizá de excesivo optimismo y confianza en mi capacidad de visión y en mis conocimientos, y siempre desde mi posición de ciudadano, consideré que estaba también en condiciones de poder aportar una amplia serie de recomendaciones para reforzar el Concierto, si finalmente se consideraban como válidas y sensatas por las instituciones y personas que tendrían que llevarlas adelante. El objetivo de todo ello, como puedes suponer, es realizar una contribución personal y con espíritu constructivo para garantizar su pervivencia.

Las sugerencias que como ciudadano me atrevo a plantear son de todo tipo: políticas, hacendísticas, orientadas a fortalecer el Concierto o a mejorar los funcionamientos del mismo y se completan con propuestas centradas en reforzar la difusión del Concierto y mejorar la gestión. Son un total de treinta y ocho planteamientos diferentes, de distinta proyección, dificultad y calado que has podido ver relacionadas en el índice con el que se abre este capítulo.

Te quiero dejar claro que, además de abordar todo ello en clave positiva reconociendo la excelente valoración global que merece el trabajo de las instituciones durante los últimos años, el propósito de esta Parte es aumentar tu confianza en el futuro del Concierto.

Quisiera convencerte, tras analizar todo lo que propongo de que, manteniendo en el tiempo un esfuerzo de mejora continuada de todas las claves en las que se asienta el sistema concertado, éste está llamado a perpetuarse. Y para aumentar el énfasis con el que te hago partícipe de la frase anterior, la completo con lo que se decía, antes del Concilio Vaticano II, en aquellas misas que se celebraban en latín: “per omnia saecula saeculorum. Amen” (“Por los siglos de los siglos. Que así sea”).

La conclusión a la que he querido llegar con mi aportación personal a los diferentes aspectos desarrollados en esta Parte, es reforzar una idea en la que siempre he creído y que viene a recoger el título de la sección de la obra que estás empezando a leer: lo bueno se puede mejorar… y lo mejor también. Tenemos un buen Concierto que puede ser aún mejor. Y eso representa un motivo de gran satisfacción. ¿Sabes por qué? ¡Porque no ha tocado techo!

Si quieres, puedes leer online o descargarte en pdf esta Presentación. Elige a continuación la opción que prefieras:

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