Acabamos de ver, uno tras otro, los ocho ataques políticos al Concierto Económico. Espero que tras leer todo lo que he escrito tengas las cosas más claras en ese plano.

Eso resulta especialmente importante porque, como te apuntaba, en los primeros días de octubre de 2015, tras sucesivas intervenciones del Secretario General del PSOE, la Presidenta de la Junta de Andalucía y un informe del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, recogiendo las opiniones de las Comunidades Autónomas de régimen común sobre el Concierto (la verdad es que no sé por qué no hablan más de lo suyo y no de lo que no les concierne), acompañado todo ello de manifestaciones de distintos partidos vascos, el horno del Concierto ha adquirido temperaturas volcánicas.

Ahora vamos a tratar de profundizar en cuestiones con un componente diferente, más conceptual y técnico que los ocho puntos anteriores. Pero, para que no te relajes ni bajes la guardia, te quiero advertir que, al igual que los que hemos visto, muchos de ellos son utilizados también como parte de la “artillería” política que se emplea contra el Concierto Económico, por los enemigos del mismo y también por quienes lo desconocen, pero se permiten la frivolidad de hablar de lo que no saben (podría darte algunos nombres de relevantes personalidades, pero prefiero que lo hagas tú, pues últimamente te veo un poco “pasota”).

Obviamente, los planteamientos técnicos merecen una consideración completamente distinta de los estrictamente políticos, pero he querido enfatizar lo anterior para que trates de separar, en lo que vas a leer a continuación, aquellos puntos de vista que responden a una opinión claramente académica y fundamentada en el conocimiento de los distintos sistemas de financiación que existen en el mundo, de aquellas otras opiniones que, con un ropaje de experto, lo único que pretenden es dar una cobertura o barniz racional a opiniones que son simplemente políticas (no hay que olvidar nunca el dicho popular: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”).

Por tanto, te sugiero que diferencies trigo de paja, aunque esta esté recubierta de un disfraz académico En segundo lugar, me permito recomendarte que valores muchos de los análisis asumiendo que responden a ideas políticas –todas ellas respetables, pero perfectamente discutibles, como son las mías– del profesor, del experto o del intelectual de turno.

(Has oído hablar de Diógenes de Sénope? Fue un filósofo griego que vivió entre los años 412 y 323 antes de la era cristiana. Ha pasado a la posteridad porque de día caminaba por las calles de Atenas con una lámpara encendida diciendo que “buscaba hombres justos”.

Pues tuvo suerte el pobre Diógenes, porque en determinados ámbitos en los que proliferan los críticos del Concierto su empeño se hubiera revelado inútil).

Tras esta preparación previa, para situarte en el terreno de las tristes realidades de la vida, las siete críticas que vamos a analizar a continuación, son las siguientes:

1ª) El porcentaje de contribución de Euskadi al sostenimiento de las cargas del Estado es muy bajo.

2ª) El porcentaje de contribución (el 6,24%) no ha cambiado desde 1981.

3ª) La capacidad de gasto por habitante en el País Vasco es demasiado alta.

4ª) Los ajustes a la recaudación en la imposición indirecta no son correctos, sobre todo en el IVA.

5ª) La valoración de las cargas estatales no asumidas por el País Vasco está fuertemente sesgada a la baja en las Leyes Quinquenales de Cupo.

6ª) El Concierto no es aceptable porque no es técnicamente extensible a otras Comunidades Autónomas.

7ª) La compensación al País Vasco por el Déficit Público estatal no tiene sentido.

Estoy seguro de que, de la simple lectura de lo anterior, habrás podido realizar una primera separación entre “trigo” técnico y “paja” política.

Voy a tratar de analizar cada una de esas manifestaciones en contra de lo que representa nuestro Concierto Económico –y, por extensión, el Convenio de Navarra– desde mi modesto conocimiento sobre este tipo de temas. Mi objetivo es que puedan ser entendibles para un ciudadano o ciudadana de a pie, como yo. Por tanto, quiero dejarte claro que no tengo la más mínima intención de presentarme a unas oposiciones de catedrático de Hacienda Pública… salvo que tú, después de haber leído los capítulos que vienen a continuación, me lo recomiendes vivamente, (¡no creo que seas tan cruel!).

Pues con esta larga introducción y en la confianza de que la lectura de los títulos de los capítulos que vas a conocer no te haya desmoralizado (reconozco que alguno se las trae, así de entrada) sino que haya estimulado tus ganas de conocer más estas materias o tu simple curiosidad, te propongo una acción conjunta: ¡Vamos a por ellos!

El porcentaje de contribución de Euskadi al sostenimiento de las cargas del Estado es muy bajo

Una de las críticas interesadas con la que recurrentemente se ataca el Concierto y la metodología de Cupo se centra en que el porcentaje de contribución a las cargas generales del Estado no asumidas por la Comunidad Autónoma, el famoso 6,24%, es muy bajo.

Pues bien, para tu tranquilidad y por si tenías una cierta sensación de culpa porque Euskadi no paga lo que le corresponde, como voy a explicarte a continuación, en la actualidad y en los últimos años, es precisamente todo lo contrario. Y si estabas intranquilo porque, tú pensabas de forma diferente y considerabas que lo que se aporta es demasiado, pues entonces la lectura de lo que viene a continuación quizá aumentará tu intranquilidad.

(En ese caso, te recomiendo que tomes todos los días, antes de acostarte, una rica taza de tila, hasta que se llegue a un pacto que se sustancie en la próxima Ley Quinquenal de Cupo 2012-2016, en el que se defina una referencia de aportación al sostenimiento del Estado que consideres asumible). 

Como esta cuestión es una de las críticas de mayor calado contra el Cupo, me vas a permitir que la analice en detalle. Para ello, pretendo tocar los puntos siguientes:

  • Recordaré cómo se llegó al establecimiento inicial del porcentaje de contribución, tomando como referencia el peso relativo del País Vasco sobre el del Estado, en términos de PIB.
  • Reconoceré que en los once primeros años de vigencia del Concierto de 1981 el viento sopló a favor de Euskadi, porque aquel porcentaje inicial pactado favorecía al País Vasco.
  • Destacaré que en los diez años siguientes se alcanzó una situación de práctico equilibrio en términos de contribución, siempre tomando como referencia el peso del PIB.
  • Explicaré que, en los últimos trece años, el porcentaje de contribución al sostenimiento de las cargas generales del Estado debería haber sido menor.
  • Señalaré que, sistemáticamente y desde 1981, Euskadi ha aportado al Estado, mucho más de lo que le correspondería por población, pero en cambio algo menos de lo que le correspondería por PIB, aunque esto último no ha ocurrido en el periodo de los veintidós años últimos, desde 1992 a 2014.
  • Plantearé si conviene cambiar el porcentaje de contribución del 6,24%, en una próxima negociación de la metodología de Cupo.

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