Acabamos de completar un Título muy importante en el que has podido conocer y valorar las acechanzas que persiguen al futuro del Concierto y del Cupo. También hemos analizado, en profundidad, el escenario de fuerte presión que se está creando sobre el conjunto del sistema concertado. Con ello creo que tienes dibujado un panorama muy preciso de cuál es la situación. ¿No es así? ¡Espero no equivocarme!

En el Título que vamos a iniciar ahora, el enfoque es completamente diferente. Pretendo con él dirigirme, con todo respeto, a los críticos del Concierto para plantearles, desde mi humilde posición de ciudadano de a pie, tres recomendaciones que pienso son muy sensatas y que espero compartas tú también.

La primera es que se pongan de acuerdo, porque la dispersión de críticas, descalificaciones, peticiones de aumento de Cupo, etc. es tan variada que uno no sabe a qué atenerse.

La segunda de las peticiones hace referencia a un tema totalmente distinto: que definan la vía por la que quieren “cargarse” el Concierto porque, como verás y hemos comentado en otra parte del libro, esto es fácil de decir, pero a mí me parece muy difícil de implementar.

La tercera recomendación que me atrevo a hacer a este conjunto de críticos es que deben valorar cuidadosamente las consecuencias de una acción que, o anule el Concierto, o lo desdibuje o produzca un aumento brutal del Cupo, con las consecuencias que han sido analizadas en uno de los capítulos anteriores.

Finalmente, me permito dirigir a este grupo de políticos, periodistas, académicos, etc. que forman la legión de críticos del Concierto una sola pregunta: ¿a quién beneficia todo esto? Con esta cuestión pretendo señalar que todos los planteamientos que se están haciendo tienen un claro perjudicado: la Comunidad Autónoma del País Vasco, el conjunto de sus instituciones y, por desagregación, la totalidad de los ciudadanos que habitan en ese territorio. En cambio, en el otro lado de la mesa no veo beneficiados, salvo el déficit público del Estado. ¿Merece la pena?

Hasta aquí el planteamiento de este Título que voy a desarrollar en los cuatro capítulos que te acabo de anticipar.

Una primera recomendación: ¡póngase de acuerdo!

Sin duda te preguntarás por qué me atrevo a plantear algo así. Pues te lo voy a confesar: porque estoy asombrado con la enorme dispersión de los argumentos que se plantean para aumentar el Cupo y de la sensible diferencia que observo entre unas propuestas y otras. De ello, deduzco que la cosa no debe estar muy clara, porque si no todas las cifras tendrían que ser aproximadas o coincidentes.

Unas propuestas de aumento del Cupo de cuantía muy variada

Y para que confirmes por ti mismo que esto es así, te recuerdo nueve significativas propuestas de aumento de Cupo que ya conoces y hemos analizado en el capítulo 41 anterior. Las voy a exponer de más agresiva en términos de incremento del pago al Estado a menos.

1ª) La primera propuesta es la que se deduce de la intervención del Sr. De la Fuente del 10 de marzo de 2014 antes citada, de la que se deducía que, como el gasto público per cápita vasco-navarro era el doble de la media de las Comunidades Autónomas de régimen común, había que reducir el correspondiente a Euskadi a la mitad706.

Tomando como referencia, para valorar todo lo anterior, los Presupuestos de 2014 de la Comunidad Autónoma (10.215 millones de euros) y sumando a los mismos los de Araba (415 millones), los de Bizkaia (1.354 millones) y los de Gipuzkoa (758 millones) obtenemos que el gasto total del País Vasco ascendió en aquel año a 12.742 millones de euros707, 708, 709, 710. Por lo tanto, una reducción del 50%, que se produciría por un correlativo aumento de Cupo, representaría un ajuste a la baja de 6.371 millones de euros. ¿No está mal, verdad?

2ª) La segunda propuesta, aunque quizás tendría que ser la primera, es la del Sr. Ruiz Soroa, que por un lado, hacía una indicación parecida a lo que hemos comentado en la propuesta anterior, y por otro lado, señalaba que Euskadi había recibido una subvención del 8%, acumulativa, desde el año 1980.

En este caso, estábamos hablando de una cifra gigantesca pero para no complicar más el análisis voy a seleccionar esta propuesta pensando que se limitaba al año 2015 y lo que se proponía es un ajuste del Cupo del 8% del PIB vasco que representaría por lo tanto 5.283 millones de euros, como hemos comentado en un capítulo anterior.

3ª) La tercera de las propuestas en la cual la paternidad también le corresponde en parte al Sr. De la Fuente, es la que contienen las cuentas Públicas Territorializadas. En este caso, y con referencia al año 2012, hablan de un exceso de gasto del País Vasco, lo cual viene a significar indirectamente la necesidad de un ajuste del Cupo por valor de 4.500 millones de euros.

Esto suponía, como te he indicado en el capítulo 41, que el País Vasco debería pagar al Estado no un 6,24% de los gastos a nivel nacional por competencias no transferidas, sino un 13,12%, es decir, más del doble que su peso en el PIB.

4ª) Esa especie de “martillo de herejes” (sobre todo herejes nacionalistas de distinto pelaje, como vascos y catalanes) en el que se nos ha transmutado D. Ángel de la Fuente, apuntaba en otro de sus artículos que, al estar el Cupo vasco sustancialmente infravalorado, habría que aumentar su cuantía en 2007 nada menos que 4.500 millones de euros711. Tenemos, por tanto, una nueva propuesta, no muy alejada de la anterior.

5ª) La quinta propuesta proviene también de un decidido crítico del Concierto, el catedrático Mikel Buesa que, como has visto en el capítulo 41 anterior, proponía un aumento del Cupo del 4% del PIB, es decir, una cifra de 2.641.

6ª) La sexta ya sabes que la realizó el 3 de marzo de 2014 el entonces Presidente de la Comunidad de Madrid, en la conferencia a la que hemos hecho referencia en el capítulo 41 anterior712. Este político se conforma con un modesto aumento de solo 3.200 millones para Euskadi y Navarra. Como no indica cuánto debería corresponder a cada una de esas dos pecadoras Comunidades Forales, ya sabes que me he permitido distribuir la citada cifra en función del PIB de cada una de ellas. Así se obtiene que a Euskadi le corresponderían 2.516 millones de aumento de Cupo y a Navarra 684 milloncejos.

(Salvo que me haya equivocado en tan compleja operación matemática, pues con los sustos a los que le someten a uno los feroces críticos del Cupo, te reconozco que tengo el pulso bastante alterado y quizá me he equivocado al pulsar las teclas de la calculadora).

7ª) La séptima, se la adjudicamos al Sr. Matilla con su propuesta de ajustar el Cupo en 1.820 millones de euros.

8ª) La octava, se la adjudicamos al Gobierno central, porque como has visto en el primero de los epígrafes del capítulo 41 mantiene una cifra de Cupo que es de 652 millones más que la estimada por el Gobierno vasco para el año 2015.

9ª) La novena, corresponde a las últimas manifestaciones de Albert Rivera que ahora ha limitado sus pretensiones a aumentar el Cupo actual un 30% lo que supondría, tomando como base la cifra que hace figurar el Estado en sus Presupuestos para 2015 y 2016, un total de 458 millones de euros (siento muchísimo que este político tan destacado haya quedado tan mal en esta clasificación. Confiemos en que no se lo diga a nadie y no cambie sus planteamientos hasta situarse en cabeza).

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