Iniciamos un nuevo Título III de esta Parte Octava de la obra dedicada a defender al Concierto Económico. Tras haber completado el anterior, en el que como has visto he tratado de desmontar tres desagradables y rechazables calumnias, te voy a dar una buena noticia, pues creo que te mereces un premio: el Título que vas a leer a continuación es mucho más liviano y corto que el anterior (¡me da la sensación que estás dando saltos de alegría!).

Efectivamente, tiene menos extensión porque las cuestiones que vamos a tocar a continuación son menos importantes contemplándolas desde la perspectiva de la reputación del Concierto. Por la simple comparación de la primera de las calumnias (“El Concierto Económico se concedió por presión de ETA”) y el primero de los errores que vamos a comentar a continuación (“El Concierto Existe por exigencia nacionalista”) creo que reconocerás conmigo que se puede considerar que existe un mundo de distancias entre unas y otras. Y es que no es lo mismo “calumniar” que equivocarse.

Pues bien, en este Título vamos hablar precisamente de equivocaciones, o si lo quieres de errores, que teniendo menos importancia dialéctica que lo que hemos analizado en el Título anterior, sin embargo, conviene conocer y, por supuesto, tratar de desmontarlas, porque, aunque te parezca increíble ese tipo de manifestaciones erróneas están muy extendidas.

Entre el catálogo de las mismas que he podido observar me ha parecido conveniente seleccionar cuatro de ellas que vamos a analizar en capítulos sucesivos: son las siguientes:

  1. El Concierto existe por exigencia nacionalista.
  2. España quebraría si se extendiese el Concierto Económico a todas las Comunidades Autónomas.
  3. El Concierto es un privilegio medieval.
  4. La metodología de Cupo origina una financiación encubierta para el País Vasco.

Estos cuatro capítulos los completaremos con uno final, el 14, en el que te pediré tu valoración sobre el planteamiento que te he trasladado a cerca de los cuatro errores anteriores.

  

El Concierto existe por exigencia nacionalista 

El error que vamos a comentar en este capítulo es uno de los más frecuentes. Existe un convencimiento generalizado en la opinión pública española y también en parte de la vasca, que refiere el origen del Concierto a una petición de los partidos nacionalistas y muy en especial al PNV. En este caso, el error es clamoroso, por lo que te voy a comentar a continuación.

Como recordarás, y hemos comentado con mucho detalle en la Parte tercera de la obra, el Concierto tiene su origen en un Real Decreto publicado en la Gaceta de Madrid el 28 de febrero de 1878. Se trató de una hábil maniobra política del entonces presidente del Consejo de Ministros español Antonio Cánovas del Castillo que, ante la necesidad de encontrar una salida política a la grave situación que se había creado en el País Vasco tras la aprobación de la Ley de 21 de julio de 1876, por la cual se habían suprimido definitivamente los Fueros vascos, y, todo hay que decirlo, por la presión de sus correligionarios políticos, los liberales fueristas vascos, se sacó de la manga un régimen provisional cuyo alcance Cánovas del Castillo no valoró suficientemente.

Como has leído el interesante preámbulo de aquel Real Decreto, del cual tienes un facsímil al finalizar la Parte Tercera de esta obra, recordarás que lo que se explicaba en él, dirigiéndose a Alfonso XII, era que la primera de las “quintas” formadas por mozos vascos se habían incorporado ya a filas del ejército español para cumplir su servicio militar, y la segunda de ellas lo iba hacer en aquel año 1878, con el mismo objetivo.

Tras dejar sentado lo anterior, se señalaba que había llegado el momento de incorporar al “concierto económico” del resto de las provincias españolas a Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.

¿Por qué hizo eso Cánovas del Castillo en lugar de asumir directamente la administración de las citadas provincias, implantando un régimen absolutamente igual que el resto de las que integraban España en aquel momento? También lo hemos analizado: por pura necesidad. Y es que hasta ese momento la administración pública española no había plantado sus reales en territorio vasco, por lo que las características, configuración económica, información tributaria etcétera relativa al mismo les era totalmente desconocidas. Por lo tanto, como ya sabes que “a la fuerza ahorcan” Cánovas del Castillo tuvo que apostar por aquel régimen provisional. Este pronto se consolidó hasta, llegar a una segunda renovación en 1887 e incluso a una tercera que quedó reflejada en el Real Decreto de 1 de febrero de 1894, solo siete años después del anterior y al que ya, certificando así la consolidación de un régimen específico de relación con el Estado en el campo tributario y financiero se le dio el nombre de Concierto Económico. Pues bien, poco después de la aprobación del tercero de los Conciertos económicos nace el Partido Nacionalista Vasco que fue creado por Sabino Arana y Goiri, el 31 de julio de 1895.

Simplemente con esa referencia creo que te quedará claro que difícilmente puede ser el Concierto un invento “nacionalista” porque el partido que plasmó esa ideología nació nada menos que diecisiete años después de la aprobación del primero de los Concierto Económicos.

Pero hay más. Ese partido veía con aprensión y rechazo el régimen del Concierto. Quizá te haya sorprendido esta manifestación teniendo en cuenta la defensa cerrada que hoy hace del mismo y te preguntarás por qué hizo eso. La razón es muy sencilla: el objetivo del PNV, cuando lo crea su fundador y durante muchas décadas, fue lograr la reintegración foral plena, es decir, retrotraer la situación de las Provincias Vascongadas y por extensión de Navarra a la situación anterior a la aprobación de la Ley de 25 de octubre de 1839, por el cual “Se confirmaron los Fueros de las provincias Vascongadas y de Navarra, sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía”. Como hemos comentado este tema en detalle en la Parte Tercera de la obra no me extiendo más en relación con la misma. Pero te debe de quedar claro, por lo tanto, que la aspiración del naciente PNV iba mucho más allá que la del régimen del Concierto Económico al cual de cierto modo podríamos decir que despreciaba porque estaba centrado definir un estatus de relación con el Estado, eso sí diferencial, pero limitado a cuestiones tributarias y de pura administración y que además conllevaba la exigencia del pago de un Cupo.

Este posicionamiento del Partido Nacionalista Vasco se mantuvo a lo largo del tiempo e incluso el Concierto de 1925, aprobado en plena dictadura del Capitán General Miguel Primo de Rivera, siguió siendo visto con cierto desdén por las fuerzas nacionalistas que en aquella época habían cobrado ya un gran peso político.

Tuvo que llegar la Segunda República, y los terribles acontecimientos que siguieron a la misma tras el Golpe de estado protagonizado por los Generales Franco y Mola e iniciado el 18 de julio de 1936, para que por parte del PNV se asumiera, con toda fuerza, la valoración y defensa del Concierto Económico que en estos momentos es uno de los fundamentos de su posición política.

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