Tras haber analizado, con detalle, los siete Títulos anteriores, creo que podemos dar por concluida esta dolorosa Parte Séptima, en la que has visto la amplia serie de conflictos que ha padecido el Concierto Económico, aunque también ha consolidado alguna situación valiosamente positiva.

Vamos a concluir la misma con dos cortos capítulos que pueden servir de cierre de todo lo que hemos analizado. Te invito por tanto, a leerlos con la seguridad de que te resultarán satisfactorios.

Conclusión general sobre el conjunto de incidentes formales sufridos por el Concierto Económico 

Como habrás podido ver en la extensa descripción (quizá demasiado larga por lo que te pido perdón, sufrida lectora o lector), el Concierto Económico, desde 1988 podríamos decir, si me permites la expresión coloquial, que ha sufrido ataques masivos, por tierra, mar y aire. ¡Un verdadero calvario!

No es normal que una institución jurídica como esta haya tenido, al mismo tiempo, tantos frentes abiertos, algunos de los cuales, como el del Tribunal Constitucional, con la decisión sobre el “blindaje” del Concierto que hemos visto anteriormente, todavía no están cerrados.

Es obvio que, tras analizar una etapa tan conflictiva, las responsabilidades se pueden situar en mayor o menor grado en todas las partes afectadas. Porque, estamos ante un tema complejo, sujeto a multitud de interpretaciones.

Estoy seguro de que las administraciones forales vascas actuaron en todo momento de buena fe, para tratar de utilizar el Concierto Económico como una positiva palanca económica que permitiera la recuperación del País Vasco. Pero quizá estuvieron demasiado confiados respecto a las reacciones que podrían suscitar ese tipo de medidas, en tus ámbitos diferentes. Primero, en Comunidades Autónomas especialmente sensibilizadas con la existencia del Concierto Económico, al que consideran un privilegio intolerable. Segundo, en colectivos empresariales que pensaron que sus colegas vascos iban a estar en mejor situación que ellos ante determinadas ventajas fiscales reconocidas por las autoridades forales vascas. Tercero, en el propio Estado por razones que enseguida voy a comentar. Y cuarto, en la Comisión Europea que, en este terreno, se movía en un territorio desconocido, pues aunque pretendía “embridar” a los Estados en lo que eran políticas de ayuda a las empresas, no había entrado nunca a valorar situaciones como las que planteaba el Concierto Económico, es decir que una pequeña región europea integrante de un Estado miembro de la Unión Europea pudiera aprobar normas fiscales con un contenido, en términos tributarios, diferentes a las estatales, es decir, al País integrante de la Unión Europea.

En lo que se refiere a la valoración de la actuación, hay que valorar del Estado, el diferente tratamiento dispensado a las Normas Forales vascas y a las navarras, que vas a conocer en detalle en el capítulo 5 de la Parte Octava. Aunque sea anticipar las conclusiones que conocerás tras la lectura del mismo, es obvio que, al no existir diferencias sustanciales entre unas y otras, los intereses políticos han podido prevalecer sobre la propia razón jurídica.

En cualquier caso, como apunta muy bien Mikel Aranburu, ahora Consejero de Hacienda y Política Financiera del Gobierno de Navarra, en la obra que venimos siguiendo, “debe quedar claro que siempre han palpitado en el indomable espíritu centralista del Estado las suspicacias y recelos hacia el modelo de Convenio o Concierto”214. Habría que matizar las palabras de Mikel diciendo que, a tenor de los acontecimientos que hemos comentado, las suspicacias son mucho mayores en relación con el Concierto vasco que con el Convenio navarro, hasta ahora, por lo menos.

(Vamos a ver si tras el cambio político producido en Navarra, tras las Elecciones de mayo de 2015, el viento gubernamental no empieza a soplar en contra. Si eso ocurriera, no te oculto que me parecería absolutamente intolerable).

Y continúa añadiendo este gran experto que, “el Gobierno central, renuente al modelo, pone trabas en su negociación y viene luego a inquietar su desarrollo en voluntad manifiesta de doblegar y uniformizar. Por cualquier vía, también la judicial”. Y efectivamente, quizá esta rotunda afirmación de Mikel Aranburu pueda explicar muchos de los acontecimientos comentados en los capítulos anteriores.

En cualquier caso, confiemos en que, tras el llamado “blindaje” del Concierto Económico (a reserva de la decisión última que tome el Tribunal Constitucional, ante los recursos de inconstitucionalidad presentados por las Comunidades Autónomas de La Rioja y Castilla-León) y la contestación que dio el Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la segunda cuestión pre-judicial que hemos comentado anteriormente, las cosas mejoren sustancialmente en años próximos y que la grave conflictividad que ha padecido nuestro Concierto Económico se reduzca sustancialmente.

Te propongo, por lo tanto, que asumamos lo anterior como una posibilidad con elevadas probabilidades de hacerse realidad y que, tras ello, con nuestros espíritus confortados y mucho más tranquilos, después de lo que hemos leído, podamos abordar, en el capítulo siguiente, animoso lector y lectora, una merecida valoración del Concierto Económico para así poder cerrar esta Parte Séptima con un buen sabor de boca.

Este Título no termina aquí. Si quieres continuar su lectura puedes hacerlo online o descargártelo en pdf.  Elige a continuación la opción que prefieras:

Si te ha gustado este contenido ¡Compártelo!

indicecompleto

ActualizacionesObra

Política de privacidad de datos