Te he dejado claro (porque soy una de las tres personas que asistió a la reunión en la que se formuló esta propuesta) que Catalunya tuvo la posibilidad, hace 34 años, de contar con un Concierto Económico y con un modelo de determinación del Cupo similares al vasco, alternativa que no aceptó, con argumentos que entonces consideraron sus rectores como totalmente lógicos y racionales.

Los intentos para corregir el grave error de 1980

Décadas después, y cuando estaba absolutamente claro que el sistema concertado comenzaba a dar resultados óptimos a una Comunidad Autónoma muy bien gestionada, como la vasca, la posición catalana varió decisivamente y la petición de contar con un modelo de financiación similar al vasco se puso sobre la mesa.

La historia de esta evolución es muy larga pero creo que se resume muy bien en palabras del actual President de la Generalitat, con motivo de la presentación de lo que sería un nuevo modelo de administración tributaria para Catalunya, sobre el cual hablaremos más adelante.

El 27 de julio de 2015, el President señaló textualmente, “si no tenemos Hacienda propia ha sido por errores propios, y cuando se ha intentado corregir nunca se ha encontrado la mínima comprensión del Estado para que Catalunya tenga un sistema de financiación diferenciado y una Hacienda propia”160.

El Sr. Mas precisó que, tras el ESTATUT del 79 –en el cual se señalaba que la financiación pública de Catalunya debía ser una media entre su población y su aportación al PIB del Estado, un hecho que, según el President, nunca se cumplió– “llegó el Estatut de 2005-2006, con el que se intentó corregir el error de la Hacienda propia, si bien “las rebajas de Madrid” hicieron fracasar el intento nuevamente”160.

El President de la Generalitat recordó en aquel acto que la Hacienda catalana fue uno de los “grandes caballos de batalla” en las negociaciones con el entonces Presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero, además del hecho de hacer constar que Catalunya se consideraba una nación. Continuando con la descripción de los hechos acontecidos, el Sr. Mas indicó que “posteriormente llegó otra rebaja tras la sentencia del Tribunal Constitucional”.

Una vez dictada la misma y anuladas las posibilidades del Estatut, Catalunya planteó entonces abiertamente la necesidad de contar con un modelo de financiación similar al vasco que denominó, para diferenciarlo del Concierto Económico, “Pacto Fiscal”. Señaló en aquel acto el Sr. Mas que dicho pacto “Lo planteamos para corregir el error que nosotros mismos habíamos cometido. El golpe de puerta a esta aspiración fue muy grande y a partir de aquí la historia es conocida y no hace falta que insista”.

El “a partir de aquí” lo conoces muy bien: de aquella aspiración surgió el deseo, abiertamente planteado y que todavía no ha sido satisfecho, de declararse independiente del Estado español.

Como continuación a estas manifestaciones del President de la Generalitat, podríamos añadir otras, también muy sustanciosas, de la Presidenta del Parlament de Catalunya, Núria de Gispert, realizadas el 2 de agosto de 2015.

Para la Sra. de Gispert, la prueba que dota de razón a la actual reivindicación soberanista del Govern catalán es que el independentismo hace diez años suponía un 15% de la población y hoy alcanza el 47%.

Y aclara, como razón fundamental de esa evolución hacia aspiraciones mucho más ambiciosas que las de contar con un “Pacto Fiscal” que “si el Gobierno nos hubiese tratado bien, como corresponde a una comunidad histórica como Catalunya, estoy convencida de que en este momento no estaríamos hablando de lo que hablamos”.

La Sra. Gispert, en aquellas declaraciones, recordó también cómo el ex Presidente, Pasqual Maragall, lo intentó con el Estatut que tumbó, como señalaba también el Sr. Mas, un Tribunal Constitucional que en ese momento estaba deslegitimado. Lo intentó también Artur Mas, con el “Pacto Fiscal”. Se continuó con la defensa del derecho a decidir. Se planteó una Ley de Consultas. Se celebró el referéndum no vinculante del 9 de noviembre de 2014 que fracasó, tras los diversos intentos para pedir la competencia y poder convocar dicho referéndum. La Sra. Gispert concluyó señalando que “cuando al otro lado solo tienes una pared de hormigón, a la fuerza un pueblo como Catalunya que es luchador, que ha perdido muchas guerras pero que se ha levantado, llega a un punto que dice: ¡Hasta aquí hemos llegado!”.

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