¿Qué tal te sientes después de haberte ya tragado Seis Partes sobre el Concierto? Espero que te encuentres confortado por lo mucho que ya sabes de este sistema singular y que, por lo tanto, tengas preparado el espíritu para nuevas aventuras como las que te voy a proponer en la Parte que ahora inicias.

Porque tras ello, ahora vamos a recorrer el ancho mundo para analizar los sistemas existentes en los Estados federales más característicos, como son, Estados Unidos, Canadá y Australia, y en nuestro continente, Alemania Suiza y Austria.

Ese es el objetivo del Título que vas a abordar en el que como verás, llegaremos a la satisfactoria conclusión de que el Concierto es un modelo único en el mundo. Irrepetible.

Espero que te interese todo lo que vas a leer.

La relación entre Estados federales y Estados federados: alternativas existentes

Muchos países y dos grandes modelos

En el mundo existen 205 Estados independientes de hecho (tengan o no reconocimiento internacional), de los cuales 193 cuentan con representación propia en Naciones Unidas. De ahí puedes deducir que los modelos de Hacienda existentes en el globo tienen que ser enormemente variados.

Para centrar el tema que nos ocupa, podemos dividirlos en dos grandes categorías. Por un lado estarían los de los países unitarios (por ejemplo, Francia, Portugal o el Reino Unido) y por otro los de los países federales. Vamos a olvidarnos de los modelos de los primeros y, con tu permiso, nos vamos a centrar solo en los que corresponden a Estados federales. En ellos las competencias tributarias (en algunos casos, como expresión de verdadera soberanía) están repartidas entre el Estado federal, (para entendernos, Estados Unidos) y los Estados federados, como son California o Nueva York. La razón de centrar mi análisis en este tipo de países es que son más interesantes desde la perspectiva que nos interesa, la del Concierto Económico.

El modelo español es atípico 

Como sabes muy bien, el Estado español no es, desde un punto de vista formal, un Estado federal, aunque tras la Constitución de 1978, ha adoptado un modelo que se le acerca, pues puede afirmarse que, bajo el título de “autonómico”, sigue esquemas “federalizantes”. Puede definirse así porque en el mismo existe un reparto competencial entre el Estado y las diecisiete Comunidades Autónomas. Recuerda que en el apartado dedicado a la terminología en la Parte Primera de la obra, se habla de “cargas generales del Estado”, “competencias asumidas por las Comunidades Autónomas”, “transferencia de competencias”, etc. todo lo cual tiene relación con estas cuestiones. Para justificar aún más esa calificación, también conoces que las regiones españolas disfrutan de un determinado reconocimiento de poder político.

Sin embargo, a las Comunidades Autónomas no se les reconoce algo crítico: la soberanía. De acuerdo con el artículo 2.2. de la vigente Constitución Española, refrendado por distintas Sentencias del Tribunal Constitucional, ésta “reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Y precisamente por ello, España no es un Estado federal. El poder, la soberanía, está arriba y es única.

Es ésta una diferencia sustancial, por ejemplo, respecto a Suiza, tras la reforma constitucional de 1999. Éste es, claramente, un Estado federal –a pesar de que su nombre oficial sea el de “Confederación Suiza”– al estar configurado de abajo hacia arriba, de modo que el todo federal, Suiza, lo componen las partes, sus cantones, es decir, Ginebra, Berna, Lucerna, Zurich, etc1. Suiza es, por tanto, el resultado de la agregación de sus cantones soberanos.

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