Así, tras haberte comentado en los dos capítulos anteriores dos temas históricos interesantes que espero te hayan gustado, ahora, dado que soy un atrevido, en lugar de darte las gracias por el interés que estás demostrando por estar prácticamente acabando la Parte Quinta de esta obra y haber dejado detrás otras cuatro (te advierto para que no te confíes que te quedan otras seis por delante) me voy atrever ahora a plantearte un desafío.

Dado que sabes tanto ya del Cupo, después de haber leído los capítulos relativos a la negociación del mismo, en la Parte Cuarta y nada menos 14 capítulos dedicados a analizarlo en la Parte en la que nos encontramos, te voy a plantear claramente un desafío: ¿Por qué no calculas tú el Cupo?

Ya ves que soy un osado, pero creo que a estas alturas de la obra, cuando llevamos tanto tiempo de contacto me puedo permitir esa confianza sin que te enfades conmigo. Sé que es un planteamiento inusual en un libro de esta naturaleza, pero siempre es necesario innovar y yo voy a tratar de hacerlo a través de este capítulo. Por lo tanto, te planteo a que realices tú mismo el cálculo del Cupo en un determinado supuesto que te voy a explicar en el capítulo que viene a continuación.

Como no quiero ser malo contigo y no quiero dejarte con la incómoda sensación de que no has acertado con la repuesta, por supuesto, en el segundo de los capítulos de este Título sexto te daré la solución al reto del cálculo del Cupo (¡Espero no equivocarme! porque en ese caso mi credibilidad quedará por los suelos y no voy a tener más remedio que como se hacía en la antigua edad, cubrir mi cabeza con ceniza).

¡Te deseo mucho éxito!

Un pequeño reto: calcula tú mismo el Cupo

Ya ves que todo lo malo se acaba y, con una paciencia que para sí hubiera querido el Santo Job –que fue sometido por el malvado Satanás a una durísima prueba para probarla–, has conseguido superar, con nota, todo el contenido de esta Parte de la obra. Por ello, creo que mereces que el autor te diga, con el corazón en la mano:

ESKERRIK ASKO!!!

¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!

MERÇI BEAUCOUP!!!

THANK YOU!!

Y tras esta demostración de conocimiento de idiomas –podría haberte escrito mi agradecimiento en algunos más, pero no he querido parecer vanidoso ni prepotente– quiero también felicitarte, de nuevo, con el corazón en la mano. Porque tiene un gran mérito que hayas logrado “tragarte” tantas páginas sobre un tema que quizá mirabas al principio con suspicacia y que te parecía que podía ser un auténtico “rollete”. Espero no haberte aburrido mucho y que lo que has leído te haya ayudado a conocer, valorar y, todavía mejor, a amar al Concierto Económico, este vital ancianito que echó a andar el 28 de febrero de 1878.

Pues bien, dado que has demostrado paciencia, fortaleza y templanza a raudales y que tenemos ya una cierta confianza –después de haberte dedicado tantos calificativos de querido lector, estimada lectora, apreciado lector o lectora, etc.–, me vas a permitir someterte a una prueba más, esta de convencimiento, para ver si eres ya un auténtico experto o una verdadera experta en el cálculo de eso que al principio parecía tan esotérico, como es el cálculo del Cupo. ¿Te atreves a afrontarla? Como me ha parecido oírte un ¡SÍ! rotundo, vamos allá.

Supón que tienes una suerte infinita (como a mí me ocurrió en 1980) y que, como además vales mucho, la primera Lehendakari de la historia de Euskadi te nombra, el 31 de diciembre de 2030 (vamos a dejar que el actual titular disfrute un buen rato del cargo), Consejera de Economía y Hacienda (si eres lector, te nombrará Consejero). No eres la primera mujer en acceder a ese cargo, pero estás contenta y muy nerviosa (seguro que menos que yo en ese mismo trance).

Nada más tomar posesión en un acto muy emotivo al que has tenido la atención de invitarme, te hago un gesto amistoso desde mi silla de ruedas, pero cuando me dispongo a felicitarte, la Lehendakari te llama y te pide que la acompañes a su despacho. Allí te indica, con gesto serio:

  • Estoy preocupada…
  • ¿Por qué Lehendakari? 2029 ha sido un buen año…
  • Pero es que no sé cuál va a ser el Cupo del año que viene y tampoco alguna cosita más. Me gustaría conocer todo ello antes de comer las uvas y desear a mi familia “Urte barri on” (Como, dado que te acaban de nombrar Consejera, de tonta no tienes un pelo, al oír que la Lehendakari, utiliza la palabra “barri” en la fórmula de felicitación navideña, deduces que debe ser natural de Bizkaia). Aquí tienes los datos Consejera. Llámame en cuanto tengas todos los resultados que necesito.

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