En este Título voy a tratar de profundizar, una vez que conoces en detalle cómo se desarrolló la negociación, en cuatro cuestiones conceptuales que considero relevantes para que entiendas mejor lo que es y lo que representa el Concierto Económico. Son las siguientes:

1.- Naturaleza del Concierto de 1981: un pacto decisivo, de muy compleja negociación.

2.- El Concierto de 1981 fue también un acto de fe.

3.- Trascendencia del Concierto Económico.

4.- Los cinco pilares de un Concierto Económico de nueva planta.

Voy a desarrollar cada una de esas cuestiones en un capítulo diferente. Vamos a ver si consigo que su lectura te interese.

 

1.- Naturaleza del Concierto de 1981: un pacto decisivo, de muy compleja negociación

Como has podido ver en uno de los capítulos que ya has leído, el Estatuto de Autonomía del País Vasco, en su artículo 41, establece que “Las relaciones de orden tributario entre el Estado y el País Vasco vendrán reguladas mediante el sistema foral tradicional de Concierto Económico o Convenios1.

Asumiendo esta imprescindible referencia estatutaria, quiero dejarte una primera idea muy clara: el Concierto Económico no es una simple Ley “fiscal” –como la que regula el Impuesto sobre Sociedades o el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas que tantos sudores fríos produce hacia mediados de cada año–.

El Concierto es una institución singular y, por tanto, mucho más importante. Es el elemento diferenciador decisivo de la autonomía vasca y la “clave de bóveda” sobre la que se asienta la misma.

Estamos, por tanto, ante una institución trascendental, que persigue y posibilita clarificar y definir con precisión las capacidades tributarias y financieras del País Vasco, en una relación bilateral con el Estado español, a diferencia de la que establecen las quince Comunidades Autónomas no forales que es multilateral.

Además, por encima de su consideración tributaria y financiera, el Concierto debe visualizarse como un pacto entre el Estado y el País Vasco, que hasta el momento en que redacto estas líneas se ha mantenido a los largo de ciento treinta y siete años y estoy seguro de que perdurará muchos más.

Ese decisivo “pacto”, en lo que se refiere al Primer Concierto, tras la aprobación del Estatuto de Gernika, se hizo realidad siguiendo el dilatado proceso2 que te he contado en capítulos anteriores y que te recuerdo a continuación, a riesgo de que me tildes de pesado:

1º) Dio sus primeros pasos, en 1979, de la mano del Consejo General Vasco, aunque no se llegó a acordar formalmente ningún texto3.

2º) Se fraguó y negoció a lo largo de 1980, por la Comisión Negociadora, integrada por seis representantes del nuevo Gobierno Vasco y de las Diputaciones Forales, en el lado vasco, y otros tantos de la Administración del Estado, en el otro lado de la mesa.

3º) Se terminó de negociar, y se firmó el último de los artículos acordados, el lunes 29 de diciembre de 1980 a las 22.30 horas4. Lo hicimos los dos Co-Presidentes de la Comisión Negociadora, el Ministro de Hacienda, por parte del Estado, y yo mismo, como Consejero de Economía y Hacienda, en nombre de las instituciones vascas.

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