Quizás hayas pensado, con todo lo que te he comentado en los capítulos anteriores sobre la negociación y sobre las celebraciones posteriores, que aquello estaba ya concluido. No fue así. Todavía nos quedaba un largo recorrido hasta que entrara en vigor la Ley de Concierto el 1 de junio de 1981, mucho más tarde de lo que esperábamos y deseábamos.

En cualquier caso, pudimos dar gracias al Cielo porque finalmente pudo entrar en vigor, ya que en aquellos cinco meses ocurrieron una serie de situaciones trascendentales que podían haber echado por tierra todos nuestros esfuerzos.

Te lo voy a contar en los próximos cuatro capítulos que son los siguientes:

  1. La negociación de la tramitación legislativa del Concierto Económico, en un contexto muy difícil.
  2. La aprobación del Concierto Económico de 1981 en el Congreso de los Diputados.
  3. La aprobación del Concierto Económico de 1981 en el Senado.
  4. La entrada en vigor del nuevo Concierto.

Si te parece te invito por lo tanto a que repases conmigo aquellos acontecimientos. Estoy seguro de que te interesarán, y alguno de ellos con toda seguridad, muchísimo.

 

La negociación de la tramitación legislativa del Concierto Económico, en un contexto muy difícil

Pero, aunque el pacto había sido alcanzado y rubricado y habíamos podido disfrutar nada menos que de tres actos de celebración –dos oficiales y uno popular– te debo aclarar que la negociación no había terminado. ¿No te empieza a recordar a una historia interminable? Desde luego, a mí entonces me lo parecía.

En la segunda quincena de enero de 1981, los dos Co-Presidentes de la Comisión Negociadora nos tuvimos que enfrentar con algo muy delicado políticamente: cómo realizar todo el proceso de tramitación legislativa del Concierto, hasta su aprobación definitiva por las Cortes Generales.

 

El acuerdo sobre un Proyecto de Ley inusual

Este era un hecho trascendental ya que, hasta entonces, todos los Conciertos que se habían acordado entre el Estado y las Instituciones Forales, desde hacía más de un siglo, no habían sido aprobados por el Parlamento. Aunque seguro que recordarás que Indalecio Prieto, Ministro de Hacienda en 1931, revalidó por Ley, el 9 de septiembre de aquel año, el Concierto Económico, aprobado por el Dictador Primo de Rivera el 9 de junio de 1925 y su Reglamento de 1926.

De acuerdo con lo establecido en el artículo 41.2 a) del Estatuto de Gernika, el Concierto debía aprobarse “por Ley”. Por tanto, en aplicación de ese precepto, el de 1981 tuvo un rango normativo más elevado que los siete anteriores, lo cual le dotó de una fortaleza legal mucho mayor. Lo que había que dilucidar era cómo negociar aquella Ley para la que no había precedente, y mi petición fue clara: la Ley a aprobar debía ser de un único artículo, sin posibilidad de enmienda. Las Cortes Generales podían aceptarlo o rechazarlo, pero no enmendarlo. Finalmente, nuestros argumentos fueron aceptados y el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley.

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