Ya has conocido con muchísimo detalle, querido lector o lectora, a lo largo de los siete capítulos anteriores todos los detalles de la durísima negociación del Concierto de 1981, a lo largo de siete meses del año anterior, hasta la firma final del acuerdo el 29 de diciembre de 1980.

Como ya sabes que después de la tempestad llega la calma, tras aquella exigente experiencia llegaron las satisfacciones, en términos de positivas valoraciones y de alegría por haber alcanzado un objetivo que inicialmente se consideraba tremendamente complicado. Y ello porque, como recordarás, no solamente el Consejo General Vasco, como te he comentado en el capítulo tres de esta Parte Cuarta, inició la negociación del Concierto Económico, sino que además en la Parte III te he explicado los intentos de recuperación que se hicieron tanto en la época franquista, como después de la muerte del Dictador, para recuperar los Conciertos Económicos de Bizkaia y Gipuzkoa. Era un tema complejísimo, y de una dificultad política extrema que costó décadas poder encauzar.

Con el objetivo de completar este Título voy a desarrollar tres capítulos:

  1. Las primeras valoraciones sobre la negociación realizada.
  2. Te explicaré en este capítulo como se desarrolló el acto formal de la firma del Acta del Concierto
  3. Te haré partícipe de los actos de celebración, tanto institucional como popular, de aquel acontecimiento.

Se trata de un Título cortito que espero merezca tu atención.

 

Las primeras valoraciones, tras el éxito negociador

 

Espero que todo lo que te he contado hasta ahora sobre el desarrollo del trabajo en la Comisión Negociadora te haya interesado, y que eso te anime a seguir leyendo. Aunque el pacto había sido cerrado, como sabes muy bien, el 29 de diciembre, todavía quedaba mucha tela por cortar, hasta que la futura Ley de Concierto fuera publicada en el Boletín Oficial del Estado y entrara en vigor. ¡Yo entonces no podía ni siquiera suponer que eso exigiría más de cinco meses de espera! Pero es que, como verás, hubo que superar una serie de situaciones absolutamente inesperadas, y alguna dramática, que te contaré a continuación, en el próximo Título.

¿Te animas, tras leer esa misteriosa afirmación, a seguir leyendo, esforzada lectora o lector? Pues en la confianza de que tu respuesta sea positiva, te sigo contando esta estimulante historia.

Llegamos al Hotel Palace de Madrid, tras la firma del Acta de la que te he dado cuenta en uno de los capítulos anteriores, a las once y media de la noche de aquel 29 de diciembre. Al entrar en el hotel, pudimos comprobar que la noticia se había ya corrido. Hubo enhorabuenas, apretones de manos y comentarios de satisfacción, como señalaba la prensa: “de los que se hacen tras unos difíciles exámenes de fin de carrera”. En el “Diario Vasco” se recogían manifestaciones de algunos de los negociadores del estilo de “ahora sí que somos Diputación Foral”, “ahora sí que hay autonomía”, y posiblemente por mi lado, “ahora sí que tenemos que trabajar”.

Realicé en el propio hall del hotel unas breves declaraciones en las que señalé que “hemos llegado a un acuerdo que mañana se va a someter al Consejo de Ministros, al Gobierno Vasco, y a las instituciones competentes de los Territorios Históricos para su aprobación si procede. Mañana va a haber una reunión del Gobierno Vasco, donde se va a tratar el tema y luego una conferencia de prensa, donde se darán los detalles que se consideren oportunos. Aquí creo que el Ministro de Hacienda va a tener alguna intervención en televisión. Como podéis comprender hasta que no lo conozca el Gobierno y las instituciones vascas no podemos decir nada. Pero el acuerdo es pleno”.

Me preguntaron finalmente, cuál era mi estado de ánimo, y yo como es lógico, contesté lo que puedes esperarte: “Estamos muy contentos. El Concierto es francamente satisfactorio. Las negociaciones han sido agotadoras, pero ha merecido la pena el esfuerzo. Es un buen Concierto que va a permitir desarrollar en profundidad la autonomía del País Vasco”.

El Consejo de Ministros, aprobó el día siguiente la remisión a las Cortes Generales del Proyecto de Ley que regulaba el Concierto Económico entre el Estado y el País Vasco, un proceso que no se formalizó hasta tres semanas después. Tras la celebración del Consejo de Ministros, Jaime García Añoveros destacó: “tras la larga negociación, no ha habido ni vencedores ni vencidos”. Y añadió lo siguiente: “el Concierto Económico entre el Estado y el País Vasco cierra el último de los grandes temas pendientes para superar la Guerra Civil y asienta la autonomía en el País Vasco101, asegurando también que los acuerdos que se habían alcanzado respetaban “tanto la foralidad, como la solidaridad y la coordinación armónica de la autonomía con la unidad del Estado.

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