¡El Concierto es un superviviente!

Empiezo este nuevo capítulo, que cierra esta Parte Tercera de la obra, con dos preguntas llenas de curiosidad dirigidas directamente a ti. Ahí va la primera: ¿te ha interesado eso de la “Historia contrafactual”? Y si tu respuesta ha sido afirmativa, permíteme que te plantee la segunda: ¿qué te han parecido estos seis hipotéticos escenarios, amiga lectora o lector?

Quiero pensar que te han gustado y que los has completado con algunos otros más que consideres interesantes. También estoy seguro de que habrás podido dar cumplida respuesta a todos ellos. Y sobre todo, deseo que el calificativo de “milagro” (bien trabajado, eso sí), que he aplicado a la trayectoria del Concierto en el capítulo que acabamos de cerrar, lo hayas compartido. Pues, con tu permiso, voy a añadir ahora otro atributo más al anterior.

Un título bien merecido

Una vez definidos los diversos escenarios de la Historia contrafactual del Concierto de una forma muy breve (y en alguno de ellos de forma superficial, porque solo deseaba apuntarlos) y concluido el repaso profundo que hemos hecho, mano a mano, a las ocho Etapas de la intensa vida del Concierto –en las que he tratado de recordar cómo se gestaron los sucesivos Conciertos Económicos, desde 1878 hasta 2002– creo que estarás de acuerdo conmigo en que esta institución, después de ciento treinta y siete fecundos años de historia cumplidos en 2015, merece sobradamente el título de “superviviente”.

(Si, además, valoras conmigo que supo sobrevivir al “naufragio” de las cuatro décadas de la era franquista y que hoy no solo sigue viva, sino que está atravesando una Etapa que he calificado de “consolidación Final”, tendría que añadir algún adjetivo todavía más rotundo para calificar con más fuerza tan longevo sistema.

Te anticipo que no pretendo ignorar algunos graves problemas que tiene planteados y los numerosos ataques y críticas que recibe. Todo ello lo voy a analizar para ti en la Parte Octava de esta obra).

Nuestro superviviente está hoy arropado, además, por una cobertura constitucional, estatutaria y legal como nunca ha tenido a lo largo de su dilatada historia. Por tanto, te invito a proclamar conmigo tu satisfacción y, si te atreves (y no hay nadie delante, porque no quiero que piense que has perdido la cabeza), a decir alto y claro: ¡Larga vida para el Concierto Económico!

Una trayectoria de gran riqueza y singular discurrir

Vamos a analizar ahora alguna de las notas que dibujan con extrema claridad las cualidades que ha acreditado nuestro superviviente para merecer tan honroso título.

Como ya sabes de sobra (¡como tantas cosas, a estas alturas de la obra!), el Concierto Económico vasco cumplió el 28 de febrero de 2015, la bonita edad de ciento treinta y siete años. Por lo tanto, la primera característica que se deduce de ello es palmaria: la resistencia de esta institución.

Como referencia, el 6 de diciembre de 2013 se celebró el 35 Aniversario de la vigente Constitución Española. Con motivo de tal efemérides se destacaba que “era la segunda más longeva en la Historia de España, tras la de 1876 que estuvo vigente unos años más”. El Concierto Económico, por tanto, les gana por goleada en edad a las dos Constituciones Españolas de vida más dilatada.

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