Primera etapa: La gestión del Concierto Económico

Antes de adentrarnos en la trayectoria del Concierto, que como sabes se inicia formalmente el 28 de febrero de 1878, me parece que puede ser interesante para ti conocer algunos antecedentes, para que puedas valorar mejor los acontecimientos posteriores.

Vasconia disfrutó de una relación pacífica con la Monarquía hasta el siglo XVIII

Debes saber, en primer lugar, que los antecedentes del Concierto Económico –entendiendo éste como la capacidad de disfrutar de un régimen tributario propio– son muy remotos y se pueden situar, con claridad, en los siglos XV y XVI y, en Bizkaia, en fechas muy anteriores. Así lo confirmaba el hecho indiscutible de que en este territorio no se pagaban los impuestos ni las contribuciones que regían en Castilla, aunque la Corona castellana obtenía rentas provenientes del mismo. No debes olvidar que el Rey castellano tenía también el título de Señor de Vizcaya, tras jurar sus Fueros, desde que en 1379 el Rey Juan I de Castilla asumiera ese título por herencia materna. Aún en ese escenario, Castilla y Vizcaya siguieron separadas administrativamente hasta 1876.

Así lo demuestra que este territorio vasco, el Señorío de Vizcaya, el más diferenciado respecto a la realidad castellana tuviera bandera naval propia, casa de contratación y Consulado en la ciudad belga de Brujas7. Además conservó aduanas con Castilla en la frontera entre ambas zonas, situadas en Orduña y Balmaseda.

Esteban de Garibay, un destacado historiador vasco del Siglo XVI, autor de “Los Quarenta Libros del Compendio Historial de las Chrónicas y Universal Historia de todos los Reynos de España”, refleja muy bien esa dicotomía. Como señala el profesor José Ángel Achón para él no era contradictorio escribir tan laudatoria historia y proclamar a los cuatro vientos su compromiso con la Monarquía Católica, con su identificación, con orgullo, en la propia portada de su obra, como “de nación cántabro”, es decir, vasco8.

Certifican también esta situación diferencial los profesores Gregorio Monreal y Roldán Jimeno, cuando indican que desde aquella lejana época “los vascos consiguieron declaraciones de exención impositiva, provenientes de la Realeza. Contribuían a los gastos de la Monarquía española, incluso con cantidades considerables, aunque cuidaban de destacar su carácter voluntario y gracioso”9. En otras palabras, aportaban dinero contante y sonante al Monarca de turno, con un carácter similar al de un Donativo (¡como el que te he pedido como lector o lectora de esta obra!) y, a cambio, el Rey o la Reina juraban los Fueros vizcaínos (que, por extensión, podrían asimilarse a los vascos).

Besamanos

«Besamanos», acto final de la jura de los Fueros de Bizkaia por Fernando el Católico. 30 de julio de 1476. Cuadro obra de Francisco Vázquez de Mendieta, en 1609. (Fuente: Arbil, Anotaciones de pensamiento y crítica).

«Besamanos», acto final de la jura de los Fueros de Bizkaia por Fernando el Católico. 30 de julio de 1476. Cuadro obra de Francisco Vázquez de Mendieta, en 1609. (Fuente: Arbil, Anotaciones de pensamiento y crítica).
En otras palabras, aquellas “exenciones impositivas” estaban relacionadas con el hecho incontrovertible de que los territorios de la Vasconia peninsular, y otros en el Reino, disfrutaban del peculiar “status” que les ofrecían sus Fueros privativos. Estos incorporaban un amplio conjunto de libertades reconocidas, y no solo las relativas al campo propiamente tributario.

Este Título no termina aquí. Si quieres continuar su lectura puedes hacerlo online o descargártelo en pdf. Elige a continuación la opción que prefieras:

Si te ha gustado este contenido ¡Compártelo!

indicecompleto

ActualizacionesObra

Política de privacidad de datos