En este primer Título de la Parte Segunda pretendo trasladarte, estimada lectora o lector, una visión personal sobre cuáles son las fuentes de legitimación del Concierto Económico. Lo que persigo es que te des cuenta de que el Concierto Económico, además de ser un texto formal, porque es desde esa perspectiva una Ley, incorpora una serie de elementos diferenciales que contribuyen a enriquecerlo desde el punto de vista de su validez, y de la aportación de valor que realiza, según te he comentado en el capítulo 9 de la Parte Primera que acabas de leer.

No pretendo con este Título realizar ningún trabajo académico, ni introducirte en la esfera constitucional, sino hacerte llegar, de una manera breve, una serie de apuntes sobre los nueve campos que contribuyen a reforzar la legitimación del Concierto. Son los siguientes:

  • El origen histórico del Concierto.
  • El sustrato moral del mismo.
  • La confirmación constitucional de su existencia.
  • La definición estatuaria.
  • La formulación legal.
  • La consideración política que merece.
  • La aprobación judicial.
  • El respaldo social.
  • Su valía en términos económicos.

Vamos a tocar, por lo tanto, cada uno de estos nueve puntos en diferentes capítulos que pretendo sean de una extensión limitada porque la mayoría de las cuestiones que vamos a analizar en este Título las voy a desarrollar en las Partes que vas a poder leer a continuación.

Espero que con esta introducción te encuentres ya en condiciones de abordar este Título II de esta Parte Segunda que tiene un contenido mucho más complejo, y que de hecho, constituye el elemento fundamental de la misma, pues voy a tratar de demostrar en ella que Euskadi es un país con una impronta diferenciada y que esa es una de las razones por las que disfruta de un Concierto Económico, una cuestión delicada que voy a desarrollar con gran extensión y multitud de referencias.

 

La legitimación histórica es indudable

 

Vamos a dedicar a la historia del Concierto toda la Parte Tercera de la obra, la cual creo que es francamente interesante y que te recomiendo vivamente que la leas. Por lo tanto, en este capítulo voy a hacer un brevísimo apunte para que conozcas de dónde proviene el Concierto Económico y la avanzada edad que ha alcanzado el mismo, lo cual justifica la afirmación tan rotunda que sirve como título de este capítulo. Además de la Parte Tercera, vais a ir viendo a lo largo de la obra múltiples apuntes que justifican esa misma afirmación: estamos ante un régimen que, sin duda, está legitimado por la Historia.

Ante todo, tienes que saber que el Concierto Económico puede ser considerado como una especie de “residuo” de los antiguos Fueros vascos. El origen de los mismos es inmemorial y no me voy a extender en el tema, porque como te he apuntado, en la Parte siguiente vas a tener una serie de referencias a esa etapa histórica. Solamente te diré aquí que, por emplear un lenguaje taurino, la primera estocada que recibieron los Fueros vino de la aprobación de la Ley de 25 de octubre de 1839, promulgada a instancias del General Espartero, tras la victoria conseguida en la Primera Guerra Carlista. En el artículo 1 de aquella Ley, se determinaba que se mantenía la vigencia de los Fueros de las Provincias Vascongadas y de Navarra, “sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía”. Esa coletilla supuso el declive de los Fueros que tuvo su primera plasmación en la llamada Ley Paccionada de 1841 por la que Navarra perdió su condición de “Reyno”, pasando a ser una provincia más aunque con un Estatuto especial, que dio origen a su Convenio Económico. 

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