Tras el análisis que has podido leer sobre el escenario autonómico vasco, que espero te haya interesado, ahora nos vamos a trasladar al español para analizar en este Título los cambios que puedan afectar al Concierto. Se trata, por lo tanto, de una cuestión importante que espero te pueda interesar.

Para desarrollar la misma, voy a profundizar en seis temas diferentes que corresponden a idéntico número de capítulos. Son los siguientes:

  • La pesada carga de la deuda pública: Una amenaza para el futuro.
  • El Concierto ante la futura reforma del modelo de financiación de las comunidades autónomas de régimen común.
  • El Concierto Económico ante una futura reforma fiscal en el Estado.
  • El Concierto ante una configuración política diferente a la de la Transición española.
  • El Concierto Económico ante una hipotética España federal.
  • El Concierto Económico a la luz de las nuevas orientaciones del Tribunal Constitucional.

Como ves, se trata de temas muy interesantes aunque algunos todavía están en mantillas, por lo que simplemente te voy a poder hace un planteamiento muy general.

Como te he apuntado al inicio de esta Parte Décima, la misma trataré de completarla (si las lesiones me respetan) en la web que he creado a estos efectos o cuyo nombre ya conoces: www.elconciertoeconomico.com.

Si te parece, vamos a leer el primero de estos capítulos que está centrado en el tema de la Deuda Pública.

La pesada carga de la deuda pública: una amenaza para el futuro 

Te voy a hacer una introducción a un tema que es, por su cuantía, muy importante y que puede afectar a los equilibrios de la Comunidad Autónoma del País Vasco, no en este momento, sino en el futuro, en función de la situación financiera. Me estoy refiriendo a la Deuda Pública.

¿Por qué es importante este tema para Euskadi? Porque, de acuerdo con el artículo 52.3 c) del Concierto de 2002, tendrán el carácter de cargas no asumidas por la Comunidad Autónoma “los intereses y cuotas de amortización de las deudas del Estado en la forma que determine la ley de Cupo”.

¿Qué quiere decir esto? Lo sabes perfectamente: el País Vasco tiene que contribuir al sostenimiento de las cargas generales del Estado con el 6,24% de la misma. En otras palabras, tiene que pagar los intereses de la deuda del Estado y las cuotas de amortización que el Estado vaya liquidando anualmente sobre las deudas que tenga contraídas.

Sentado lo anterior, te estarás preguntando sin duda de cuánto dinero estamos hablando. Pues bien, para que tengas simplemente un primer apunte con los últimos datos del Boletín Estadístico del Banco de España referidos a junio 2015, la deuda de la Administración Central era de 917.955 millones de euros. Si multiplicas eso por el 6,24% que habrá que pagar, como consecuencia de que esta deuda tiene el carácter de carga general del Estado, obtendremos una cifra de 57.280 millones de euros. A esto se añadirá la propia amortización de la deuda del País Vasco para financiar su Presupuesto que, según ese mismo informe y referido a la misma magnitud de Deuda según Protocolo de Déficit Excesivo, alcanzaba los 9.903 millones de euros.

Por lo tanto, en un supuesto hipotético en el que hubiera que hacer frente a la totalidad de estos dos capítulos de deuda pública, estatal y autonómica, el País Vasco tendría una carga pendiente de pago que ascendería a 67.183 millones de euros.

Obviamente, a pesar de lo que te he indicado en el párrafo anterior, la deuda emitida no vence toda ella en un día. De hecho, la deuda del Estado tiene un perfil de vencimientos que llega desde el año 2015 hasta el año 2064. Dentro de estos vencimientos, en el año 2015 los vencimientos a los que habría que hacer frente superan de largo a los 350.000 millones de euros, porque parte de las emisiones de deuda del Estado son a corto plazo.

Por ello, en el caso en el que el Estado no consiguiera financiación y se viera obligado a cancelar esas deudas de la forma que fuera (la verdad es que no se me ocurre un sistema para poder obtener una cantidad tan elevada), el País Vasco tendría que hacer frente a una cifra monstruosa que le situaría, como ocurriría con el Estado, al borde la quiebra.

Claramente esa situación no se va a producir pero si es importante que tengas en la cabeza que esta deuda, independientemente de sus periódicos vencimientos, en algún momento habrá que pagarla. Y como la única forma que existe para pagar la deuda pública por parte de una institución es sobre la base de que sus ingresos aumenten, la única forma de liquidar estos pasivos es mantener un nivel consistente y a ser posible creciente del nivel de recaudación.

Ya sabes que esto solamente se puede conseguir por dos formas, una discutible y otra absolutamente cierta. La primera de las fórmulas es aumentar la presión fiscal. La califico de discutible porque no siempre el aumento de la presión fiscal nominal produce un aumento de recaudación, porque si es muy elevado puede producir una caída de la actividad económica y un aumento del fraude fiscal (por cierto, como se ha visto en España a partir del 2007) y con ello se originaría, en lugar de un crecimiento de los ingresos impositivos una disminución de los mismos.

La forma más efectiva de aumentar la recaudación es mejorar la actividad económica, es decir, que el PIB crezca y que ese crecimiento esté adecuadamente controlado para que se traduzca en ingresos impositivos, lo cual quiere decir que para que ese positivo fenómeno ocurra es necesario controlar estrictamente el fraude y la elusión fiscal.

Espero que con todo lo anterior tengas ya una primera visión de lo que puede suponer esta pesada carga de la deuda pública de cara al futuro.

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