Como te he apuntado en la Presentación de esta Parte, en este Título II podrás explorar, para así abrir boca, cinco interesantes capítulos que espero te ayuden a situarte. Son los siguientes:

  1. ¿Conoces el País Vasco? Algunas referencias
  2. ¿Qué es eso del Concierto Económico y del Cupo?
  3. La aportación de valor por el Concierto Económico
  4. El Concierto no es una varita mágica
  5. El Concierto, un mínimo común denominador

Tras ofrecerte diversas referencias sobre el País Vasco –para que lo conozcas mejor y con la convicción de que algunas de ellas te sorprenderán–, como resulta obligado, voy a tratar de explicarte en unas líneas qué es el Concierto Económico. Sé que habrás deducido bastantes ideas de lo que ya llevas leído (además de las que pudieras poseer… que quizá superen las mías). Pero, para evitar que ningún lector o lectora se quede “descolgado”, voy a hacer un pequeño apunte sobre el mismo.

En segundo lugar, pretendo dar un paso más para centrarme en el valor que aporta el Concierto. Te anticipo que es intenso y además extenso, pues esta aportación se aprecia en los campos histórico, político, formal, económico, social, cultural, fiscal y también propiamente personal. No está mal, ¿verdad?

Tras todo ello, creo que debes valorar, en sus justos términos, lo que aporta el Concierto, pues no es la única referencia que debe contemplarse para ponderar la actual situación favorable de Euskadi en términos comparativos. Lo haré en un capítulo cuyo expresivo título lo acabas de leer y que lo dice todo: “El Concierto no es una varita mágica”.

En el mismo pretendo dejarte claro que el régimen concertado no es un instrumento que contenga entre sus virtudes, la cualidad de transmutar en oro todo aquello que toca. Tampoco estamos ante la legendaria lámpara de Aladino, que permitía hacer realidad todos los deseos, simplemente con frotar sobre la misma para que apareciera el generoso y solícito genio que en ella habitaba. El Concierto es algo muy distinto: un punto de apoyo. Necesita, por tanto, de palancas para cumplir su misión. Enseguida podrás saber qué significan esas reflexiones tan esotéricas.

Finalmente, este Título se completa con un capítulo de especial significación, pues en él quiero transmitirte la idea de que el Concierto puede ser visualizado como un “mínimo común denominador”, es decir, un régimen de muy mayoritaria aceptación, en el que confluyen la positiva valoración, la sintonía con su orientación y la aprobación de este modelo tan peculiar de relación con el Estado.

Cinco interesantes capítulos, por tanto, para entrar en materia, de frente y por derecho. ¿Preparado? ¿Dispuesta? ¡Pues vamos allá!


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